- Brasilia (EFE).- Brasil registró 17.500 denuncias de abusos sexuales contra niños y adolescentes en los primeros cuatro meses de este año, informó este jueves el Ministerio de Derechos Humanos, que instó a «acabar de una vez con ese trágico crimen».
- Según los datos oficiales, esa cifra representa un aumento del 68 % respecto a los casos registrados en el mismo período de 2022, lo cual el Gobierno atribuyó a que la sociedad ha creado una mayor conciencia sobre esos abusos y, en vez de ocultarlos, los denuncia con mucha más frecuencia.
- El ministro de Derechos Humanos, Silvio Almeida, al presentar esos datos en un acto oficial, reforzó el compromiso del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva con «la vida, la salud y la educación» de los niños y adolescentes y anunció diversas acciones de combate a esos delitos.
- Una de ellas apunta a reforzar la presencia policial en muchas carreteras del interior del país, en las que se ha comprobado que operan redes de prostitución que se valen de niñas y adolescentes de las capas más pobres de la sociedad.
- El acto fue celebrado en ocasión del Día Nacional de Combate a la Violencia Sexual contra niños y adolescentes, instituido en el año 2000 en memoria de una joven de ocho años violada y asesinada en 1973.
- «Cincuenta años después de ese trágico crimen, seguimos obligados a revertir ese cuadro desolador» y «acabar de una vez» con esos abusos, declaró Almeida, quien agregó que Brasil «no puede seguir siendo un país que aniquila los sueños de sus niños y normaliza la violencia».
- Según el ministro, el Estado tiene «el deber» de garantizar que todos los niños y adolescentes «lleguen a viejos sin violencia, sin abusos, sin violaciones y sin sentir miedo de los adultos que matan sus sueños».
- El vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, quien también participó en la ceremonia, destacó que uno de los objetivos del Gobierno en favor de los niños y adolescentes es garantizar la «educación de tiempo integral» en todas las escuelas públicas.
- Según Alckmin, de ese modo los alumnos pasarán todo el día en los centros educativos, recibirán alimentación adecuada y estarán «mejor preparados para el futuro» y «más lejos» de las redes delictivas que operan en las barriadas más deprimidas del país.




