En la Cámara Penal de la Corte de Apelación de Santiago se conoce hoy la audiencia donde la defensa de Ambiorix Nepomuceno, sentenciado a 20 años por la muerte de la abogada Paola Languasco en 2015, busca anular la condena.
Andy Espino, abogado de la familia de la víctima, dijo que no hay elementos válido que cambie el contenido de esa decisión dictada por los jueces del Primer Tribunal Colegiado de Santiago, en el año 2023.
Sobre el caso
Durante el juicio, el órgano persecutor del delito, indicó que obtuvo un legajo de cientos de pruebas documentales, materiales, periciales, en audiovisual y testimoniales, para desmontar la presunción de inocencia y probar que el imputado cometió el crimen, tras lo cual trató de desaparecer evidencias, incluyendo el cadáver de la profesional del derecho que fue encontrado envuelto en sábanas y fundas plásticas, dentro de un registro del sistema de alcantarillados en la urbanización Jardines del Norte, a pocos metros del apartamento del sentenciado.
La relación de hechos descrita por el Ministerio Público, indica que luego de matar a la víctima, Nepomuceno Rodríguez, asociado a sus cómplices, Cristino Antonio Mármol y Lariel Alejandro Pichardo Marte, ambos condenados en el año 2017, trasladó el cuerpo de la mujer dentro de un tanque plástico de color azul, hasta el lugar donde fue lanzado.
El crimen de la abogada Languasco, ocurrido el 6 de abril del año 2015, constituye una violación a los artículos 265, 266, 295 y 304 del Código Penal Dominicano.
La Fiscalía de Santiago fue apoderada del caso tras la denuncia de la desaparición de la profesional. Las evidencias como mensajes de texto enviados por la abogada a sus familiares, antes de que perdiera la vida, empezaron a definir e identificar al imputado con quien la víctima se reunió en el apartamento donde fue asesinada.
En su litigación la fiscal Jennifer Rodríguez expuso que la certificación emitida por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), acerca de la necropsia practicada al cuerpo de la víctima, demuestran los golpes y fracturas, evidencias de una brutal tortura, que sufrió la mujer, antes de que el imputado le infiriera los dos disparos.
Parte de las pesquisas realizadas y desglosadas ante el tribunal, incluyen los testimonios recolectados por el Ministerio Público, en los que se describen las experticias al apartamento del acusado, donde, por medio de la utilización de un químico, se revelaron las manchas de sangre dejadas como evidencia tras la tortura y muerte de la víctima.




