Facebook podrá ser juzgado en Kenia por una demanda sobre derechos laborales

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Facebook podrá ser juzgado en Kenia por una demanda sobre derechos laborales
Facebook podrá ser juzgado en Kenia por una demanda sobre derechos laborales

Nairobi.- Un tribunal keniano dictó hoy que Meta, la compañía matriz de la red social Facebook, puede ser juzgada en el país después de que un antiguo moderador de contenido empleado por la empresa subcontratada Samasource Kenya EPZ (Sama) denunciara a ambas compañías por explotación y malas condiciones de trabajo.

«Mi conclusión es que el segundo y el tercer demandado no deberían ser retirados» de la querella, dijo este lunes el juez Jacob Gakeri, del Tribunal de Empleo y Trabajo de Nairobi, en referencia a Meta Platforms y Meta Platforms Ireland (subsidiaria de la empresa para los territorios fuera de Estados Unidos y Canadá).

El juez contradijo así al gigante tecnológico, que había argumentado que esa corte no tenía jurisdicción para juzgarlo al no estar domiciliado en Kenia.

La demanda fue presentada en mayo del año pasado ante ese tribunal por Daniel Motaung, un ciudadano sudafricano que trabajó en Kenia como moderador de contenido de la plataforma y que denunció unos meses antes, en febrero de 2022, en un reportaje del semanario estadounidense Times las condiciones en las que él y sus compañeros trabajaban.

Según reveló Motaung, no sólo trabajaban por salarios muy bajos y no se les permitía sindicarse, sino que se veían obligados a supervisar durante horas «contenido espantoso como decapitaciones, torturas y violaciones», lo que llevó a muchos de ellos a contraer trastorno de estrés postraumático.

«Sama y Meta actuaron de manera negligente al no brindar las precauciones adecuadas para la seguridad, la salud y el bienestar de los moderadores de contenido de Facebook y exponerlos a riesgos, peligros y lesiones de los que eran conscientes», afirmó entonces en su demanda.

El extrabajador también acusa a Sama de un proceso de contratación engañoso, en el que no se informaba de que los puestos ofrecidos eran para moderar contenido de Facebook.

Este no es el único litigio al que se enfrenta Meta en África: el pasado 14 de diciembre tres litigantes presentaron en Nairobi una demanda por valor de cerca de 2.000 millones de euros contra la empresa en relación con el papel de Facebook en la propagación de violencia y discurso de odio en África.

Entre los demandantes se encuentra Abrham Meareg, un académico etíope cuyo padre, un profesor de química oriundo de la región de Tigré (norte de Etiopía), fue víctima de un ataque racista en Facebook y asesinado después en noviembre de 2021.

El ataque ocurrió después de que Abrham intentara sin éxito que Facebook borrara los mensajes difamatorios y mientras se libraba una guerra entre el Gobierno etíope y los rebeldes de Tigré que causó miles de muertos, a la que puso fin un acuerdo de paz firmado el pasado noviembre en Sudáfrica.

Su abogada, Mercy Mutemi, señaló que sus clientes habían padecido «un gran sufrimiento como resultado de la forma en que están diseñados los algoritmos y las malas decisiones de moderación» de la red social.

Pese a las acusaciones, Meta señaló que no permite discursos de odio e incitación a la violencia ni en Facebook ni en la red social Instagram, de la que también es propietaria, y que invierte en recursos técnicos y humanos para rastrear ese contenido.

Nairobi.- Un tribunal keniano dictó hoy que Meta, la compañía matriz de la red social Facebook, puede ser juzgada en el país después de que un antiguo moderador de contenido empleado por la empresa subcontratada Samasource Kenya EPZ (Sama) denunciara a ambas compañías por explotación y malas condiciones de trabajo.

«Mi conclusión es que el segundo y el tercer demandado no deberían ser retirados» de la querella, dijo este lunes el juez Jacob Gakeri, del Tribunal de Empleo y Trabajo de Nairobi, en referencia a Meta Platforms y Meta Platforms Ireland (subsidiaria de la empresa para los territorios fuera de Estados Unidos y Canadá).

El juez contradijo así al gigante tecnológico, que había argumentado que esa corte no tenía jurisdicción para juzgarlo al no estar domiciliado en Kenia.

La demanda fue presentada en mayo del año pasado ante ese tribunal por Daniel Motaung, un ciudadano sudafricano que trabajó en Kenia como moderador de contenido de la plataforma y que denunció unos meses antes, en febrero de 2022, en un reportaje del semanario estadounidense Times las condiciones en las que él y sus compañeros trabajaban.

Según reveló Motaung, no sólo trabajaban por salarios muy bajos y no se les permitía sindicarse, sino que se veían obligados a supervisar durante horas «contenido espantoso como decapitaciones, torturas y violaciones», lo que llevó a muchos de ellos a contraer trastorno de estrés postraumático.

«Sama y Meta actuaron de manera negligente al no brindar las precauciones adecuadas para la seguridad, la salud y el bienestar de los moderadores de contenido de Facebook y exponerlos a riesgos, peligros y lesiones de los que eran conscientes», afirmó entonces en su demanda.

El extrabajador también acusa a Sama de un proceso de contratación engañoso, en el que no se informaba de que los puestos ofrecidos eran para moderar contenido de Facebook.

Este no es el único litigio al que se enfrenta Meta en África: el pasado 14 de diciembre tres litigantes presentaron en Nairobi una demanda por valor de cerca de 2.000 millones de euros contra la empresa en relación con el papel de Facebook en la propagación de violencia y discurso de odio en África.

Entre los demandantes se encuentra Abrham Meareg, un académico etíope cuyo padre, un profesor de química oriundo de la región de Tigré (norte de Etiopía), fue víctima de un ataque racista en Facebook y asesinado después en noviembre de 2021.

El ataque ocurrió después de que Abrham intentara sin éxito que Facebook borrara los mensajes difamatorios y mientras se libraba una guerra entre el Gobierno etíope y los rebeldes de Tigré que causó miles de muertos, a la que puso fin un acuerdo de paz firmado el pasado noviembre en Sudáfrica.

Su abogada, Mercy Mutemi, señaló que sus clientes habían padecido «un gran sufrimiento como resultado de la forma en que están diseñados los algoritmos y las malas decisiones de moderación» de la red social.

Pese a las acusaciones, Meta señaló que no permite discursos de odio e incitación a la violencia ni en Facebook ni en la red social Instagram, de la que también es propietaria, y que invierte en recursos técnicos y humanos para rastrear ese contenido.

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